¿Qué fue de King Kong, de los psicoanalistas…?
Y es que estamos en tiempo de cruces. De cuando había cruces digo.
Trata esta entrada de cómo una fiesta popular, con tirón en toda Andalucía y que se esperaba con entusiasmo, pasa a ser un día cualquiera. Bueno, con unas cruces con flores en las calles. Y ya.
Riadas de gente, música, barras, …. fiesta. Vivimos en uno de los pocos lugares del mundo donde las fiestas se pueden vivir en la calle, pero aquí se empeñan en que lo que eran los días grandes del año en Granada, se hayan convertido en unas fotos añejas, una nostalgia ñoña, un querer que esto sean los años 50, unas fiestas para viejos.
He de reconocer que hacía falta reconducir esta fiesta. Después de que este ayuntamiento no fuera capaz de organizar esta fiesta, se recurrió a las dos soluciones a las que nos tiene acostumbrados el alcalde. Primero, echar la culpa a la Junta porque no tenía la normativa necesaria; y segundo, prohibir la fiesta. Ya con la ley que exigía, hizo un botellódromo, luego lo cerraba, luego echaba caballos a las plazas a arrollar a la gente, y luego prohibió las barras, la música que no sea acorde con tan santísima celebración, etc…
Tanto que se quejan de ruido en las calles, de gente hasta las tantas, debo recordarles que hace menos de un mes la gente también estaba hasta tarde en la calle, tanto que no se podía llegar a casa. Y fíjense si había jaleo que hasta tocaban los tambores y las trompetas hasta muy tarde… Que sí, que es una semana al año, pero las cruces son dos días. Eran dos días.
En Córdoba también celebran las cruces, en Pamplona los sanfermines, en Valencia las fallas, en Cádiz el carnaval… y aquí no se puede hacer nada.
Si tuvieran un poco más de imaginación, ya podrían organizar la fiesta de tal forma que pudiesen convivir las distintas formas de entender las cruces. Pero claro,para eso hay que tener imaginación, y tener ganas de gobernar para todos. Pero claro, para este alcalde la juventud sólo es una pandilla de borrachos. Así que a echarles los caballos…
Pues ya sabe Sr. Alcalde, váyase el domingo a ponerse su traje de corto, póngase un sombrero, pero de talla grande que no le quede estrecho, y vaya a bailar sevillanas, que yo me quedo en casa tan a gustito, que total, para lo que hay….